Los beneficios de la empresa también dependen de las aplicaciones votacion interactiva y votacion con mandos televoto¿Sabías que las aplicaciones están lavando la cara a la economía? De hecho, si tu empresa se hace la sueca ante su advenimiento acabará pagándolo más pronto que tarde. Al menos a semejantes conclusiones ha llegado el estudio titulado “How to Survive and Thrive in the Application Economy” (cómo sobrevivir y prosperar en la economía de aplicaciones), elaborado por CA Technologies y Vanson Bourne.

Según este documento, el 41% de las empresas españolas encuestadas asegura que su sector se está viendo “muy” o “enormemente” afectado por la Economía de las Aplicaciones, y el 37% reconoce que sus consecuencias ya están lastrando a su propia organización.

Por lo tanto, no cabe dormirse en los laureles o dejar pasar trenes a los que luego no hay forma de montarse, pues las empresas que han sido perspicaces y han invertido en apps sostienen que los beneficios son reales.

De todas maneras, aunque España no despunta en ello, nuestros números no han alcanzado un estado crítico dado que nuestro tejido empresarial ha lanzado un promedio de 5,9 aplicaciones para clientes en el último año y en esto superamos a la media europea; pero, como no podía suceder de otra manera (porque es un espejo demasiado ambicioso), esta cifra supone la mitad del total alcanzado por nuestros homólogos alemanes.

Según expone Rufino Honorato, CTO de CA Technologies Iberia, “las empresas que reconocen la importancia del software, y se adaptan en consecuencia, ya sea haciendo el desarrollo de software internamente, o bien realizando adquisiciones o inversiones en herramientas y tecnología están triunfando”.

Aún así, dicho estudio cabe cogerlo con cautela porque aunque no dudamos de la veracidad de los datos, no deja de ser un estudio confeccionado por una firma metida en el ajo como es CA Technologies, una compañía neoyorquina experta en la creación de software para las empresas que busca reclutar clientela entre los lectores de su informe.